Cada viaje es una historia nueva. La tuya empieza aquí.
Viajar a Alaska es adentrarse en una de las últimas fronteras salvajes de América del Norte. Un territorio inmenso donde los glaciares, los fiordos, los bosques boreales y la fauna salvaje dominan el paisaje.
Durante dos semanas recorreremos el estado en autocaravanas, lo que nos permitirá viajar con total libertad, dormir en plena naturaleza y adaptar el ritmo del viaje según el grupo y las condiciones del entorno.
Alternaremos rutas de senderismo, navegación en kayak frente a glaciares, avistamiento de fauna y carreteras panorámicas únicas. Un roadtrip en equipo para descubrir algunos de los lugares más espectaculares de Alaska.





Empezamos la aventura. Trataremos de volar desde España todos juntos, pero si no es posible, nos reagruparemos en el mismo aeropuerto de Anchorage, para coger un transporte hasta nuestro alojamiento. Con el cambio horario, son 8 horas menos, llegamos en el mismo día. Noche de hotel.
Con algo de jetlag nos levantamos y recogemos nuestra casa rodante para las próximas 2 semanas. Una Motorhome de 4 plazas.
Aprovechamos para realizar las compras del material y comida en Anchorage, antes de poner rumbo norte.
Paramos en la pequeña comunidad de Talkeetna. Los mineros de oro y los cazadores de pieles han sido reemplazados por artistas y aventureros en esta parte de Alaska. Continuamos hacia el norte hasta el campamento fuera del Parque Nacional Denali donde disfrutaremos de la primera cena silvestre. La aventura ha comenzado.
Nos despertamos en el Parque Nacional Denali, diferente de los otros parques nacionales de Estados Unidos por muchas razones: una de ellas es que hay una sola carretera dentro y fuera del parque, que mantiene los seis millones de acres de tierra verdaderamente salvajes.
La fauna es la protagonista del lugar, mientras que la visita humana está gestionada por una red de icónicos autobuses verdes del Parque Nacional. Uno de estos nos llevará al vasto desierto en busca de osos pardos, osos negros, lobos, caribúes, alces y ovejas de Dall.
Podremos subir y bajar del autobús en varios puntos para estirar las piernas y respirar el aire de Denali. Además si las condiciones son buenas, también tendremos vistas fantásticas del Monte Denali.
Hoy ruta a pie hasta la cima del Monte Healy.
Las vistas desde aquí pueden ser únicas si las nubes nos permiten ver el Denali.
Distancia 12 km. Desnivel + 800 m. Desnivel – 800 m Tiempo 4-5 horas.
Después del almuerzo, seguimos carretera.
Nos despedimos del PN Denali con una ruta por el Bayers lake.
Distancia 14 km. Desnivel + 520 m. Desnivel – 520 m Tiempo 4-5 horas.
Desde aquí nos dirigimos a la Denali Highway, una de las carreteras panorámicas más impresionantes de Alaska.
La tundra y los bosques boreales serán hoy nuestro paisaje durante todo el día.
La Denali Highway merece la pena ser recorrida sin prisa, disfrutando de cada curva, mirador o puente, como el que cruza sobre el rio Susitna de 1.000 pies de largo.
Lagos glaciares como el East Fork, Susitna y West Fork como telón de fondo, o el rio McLaren nos dejaran algunas de las mejores imágenes del viaje, antes de llegar a Paxton.
Hoy viajamos dirección sur. Nos dirigimos al Parque nacional y reserva Wrangell-San Elías.
Pasaremos por la localidad de Chitina (parada en el punto de control) desde donde tomaremos la carretera que nos adentra en el PN cruzando puentes de madera con nuestras autocaravanas, hasta el pueblo minero abandonado de McCarthy.
Esta es la Alaska más autentica, según sus habitantes, un lugar de buscavidas, mineros y nativos Atabascas.
Las minas de cobre, hoy abandonadas, transformaron el paisaje, dejando una huella que aun hoy perdura.
McCarthy y Kennecott son dos pueblos fantasma, que te trasladan en el tiempo. Sus almacenes, tiendas, casas o el ferrocarril oxidado parecen hablar.
Desde aquí subiremos hasta el glaciar Root, un pequeño paseo (6-7 km) antes de salir del PN hasta Chitina de nuevo.
Nos vamos para la costa, hasta Valdez, cruzando el paso Thompson y con parada obligada en el glaciar Worthington. Las vistas son impresionantes,
Como prácticamente todos los glaciares del hemisferio norte, estos también están en regresión. Naturaleza efímera. Pero cuanta belleza.
Al final de la tarde. llegamos a Valdez, puerto pesquero de origen español, como la cercana Cordova, rodeado de glaciares y fiordos.
Ruta hasta el glaciar.
Jornada intensa. Hoy nos vamos al mar, una ruta en kayak con guía local, para acercarnos navegando hasta el frente de uno de los glaciares que caen al agua fría de estas costas.
Nos equipamos convenientemente y nos subimos abordo de un «taxi» marítimo que nos acercará hasta el punto de inicio de nuestra ruta, unas 4 horas de remo con sus descansos, para contemplar estas maravillas de la naturaleza.
8 horas intensas que celebraremos con una cena bien merecida.
Dejamos Valdez, y nos vamos direccion oeste por la carretera panorámica Glenn Highway.
Bosques interminables, cascadas y el glaciar Matanuska, al alcance de la mano. Sobrecogedor.
Y no menos poder contemplar al superviviente de la edad del hielo, el buey almizclero. Una especie que estuvo a punto de extinguirse y que gracias a proyectos de recuperación como el que visitaremos, a día de hoy está consolidada.
Pasamos de nuevo por Anchorage para adentrarnos en el Parque estatal Chugach donde subiremos hasta el Cross pass, Crystal Lake y el glaciar Raven.
Una ruta mítica que coincide en parte con la gran travesía Iditarod, que con trineos de perros recorre más de 1.000 kms
Nosotros solo haremos 12 km, con 700 mts de subida y otros tantos de vuelta para disfrutar de unas vistas únicas.
Seguimos direccion Seward, y nos vamos de ruta otra vez.
Seward, población de cierto tamaño que entre otras cosas tiene una bahía que no se congela, en todo el año. Algo curioso en Alaska.
Desde aquí nos adentraremos en el PN de los fiordos de Kenai, en barco.
Una experiencia increíble que nos permitirá ver ballenas , aves, leones marinos..
Holgate y Aialik glaciares de marea, llamados así porque llegan hasta el mar ya sea en forma de pared o lengua glaciar hasta el nivel del agua salada.
Un día mágico.
Como colofón a este roadtrip aventurero, iremos hasta Homer, al final de la península de Kenai, capital de la pesca del halibut o fletan del pacífico.
Un pueblo encantador en la bahía de Kachemak, con algún que otro restaurante y bar singular donde darnos un homenaje de despedida.
Desayunar y entregar entregar las que han sido nuestras casas estas dos semanas.
Una despedida o un hasta pronto. Nunca digas nunca jamas.
Por la tarde tomar el vuelo de regreso a casa y a planificar nuevas aventuras.
Llegamos a España, cambio horario, jet lag, y un montón de recuerdos que nos van a acompañar siempre.




No es necesario tener experiencia técnica previa. Las rutas están adaptadas al ritmo del grupo y pensadas para personas activas acostumbradas a caminar y disfrutar de la naturaleza.
Antes del viaje recibirás una guía completa en PDF con todo el material recomendado para que prepares tu mochila con tranquilidad.
Siempre podrás contactar directamente conmigo para resolver cualquier duda.
Sí, es obligatorio disponer de un seguro de viaje que cubra asistencia médica durante el viaje.
Sí. Recibirás asesoramiento sobre horarios y mejores opciones de vuelo para facilitar tu llegada al destino.
Para entrar en Estados Unidos es necesario:
El viaje se confirma una vez alcanzado el grupo mínimo necesario. En caso de cancelación por parte de la organización, se informará con antelación y se procederá según las condiciones de contratación indicadas en la web.
Cada viaje es una historia nueva. La tuya empieza aquí.